Redacción Alabrent
Con un rendimiento de 220 m/min o 12 000 hojas por hora y un sistema único de registro y encolado, la MASTERFLUTE TOUCH es una onduladora a simple cara que no tiene parangón. Ahora que los propietarios de marcas buscan una calidad cada vez mayor y los convertidores sienten la presión del coste de los materiales y los plazos cortos, la fiabilidad y la precisión son más importantes que nunca.
Hace más de 15 años, el POWERALIGNER revolucionó la precisión de registro en las onduladoras a simple cara. Con el avanzado sistema de alineación de hojas ya no hace falta un tope frontal ni registro lateral mecánico. Utilizando sensores ópticos para detectar los bordes de las hojas, elimina por completo los topes mecánicos, reduciendo el desgaste y eliminando el riesgo de daños en las hojas, y además admite hojas más ligeras. Combinado con un introductor de hojas completamente nuevo que incorpora un puente transportador de accionamiento directo, el POWERALIGNER posiciona las hojas con una precisión excepcional, incluso a las velocidades de producción más altas. El resultado es una fiabilidad inigualable, un alto rendimiento constante y una precisión de registro mucho mayor.
Otra característica exclusiva es el sistema de encolado GAPRO, que controla automáticamente la distancia de encolado para aplicar la cantidad mínima de adhesivo. Esto reduce la humedad y mejora la planitud del cartón, todo ello con una excelente calidad del cartón, un consumo mínimo de cola y una menor necesidad de niveles intermedios de existencias. Estas funciones aumentan la productividad, la flexibilidad de producción y la calidad. Además, al reducir el desperdicio gracias a la precisión de la producción, usar menos cola con la tecnología GAPRO y permitir el uso de hojas de cubierta más ligeras, presenta unas ventajas económicas importantes a largo plazo.
Sin embargo, invertir en una máquina de alta tecnología no siempre está exento de riesgos. Una ingeniería sofisticada puede resultar delicada y frágil cuando se utiliza de forma intensiva, pero es vital garantizar un buen rendimiento de la inversión. Como han demostrado las visitas a diferentes clientes, la MATERFLUTE resulta sumamente fiable y constante tras años y años de uso intensivo. En taller, las máquinas presentan un ritmo de producción de 30 millones de hojas al año y, según el tamaño de la hoja producida, hasta 50 millones. Markus Zimmermann, director de ventas y marketing de producto de Bobst Grenchen, subraya la importancia de la calidad: «Las onduladoras a simple cara de BOBST son auténticos titanes, que llegan a trabajar 24 horas al día, 7 días a la semana. El rendimiento a largo plazo es esencial para nuestros clientes, y nuestras máquinas ofrecen una calidad duradera gracias a la combinación de robustez estructural y tecnología avanzada.»
«Nuestra tecnología sigue adelantándose a su tiempo —declara Daniel Müller, director de la planta de Bobst Grenchen—. Ahora que hemos desarrollado nuestra propia unidad central de procesamiento, que optimiza el control del accionamiento y supervisa los puntos cero electrónicos, la posición de la hoja se corrige de forma automática tanto lateralmente como en la dirección de la máquina. De este modo, aumenta la precisión de marcha y minimiza los ajustes necesarios en el POWERALIGNER.» Esto compensa las variaciones de preparación, mejora el control del movimiento y aumenta la uniformidad y la precisión, reduciendo el tiempo de preparación y el desperdicio.
Esta CPU puede instalarse posteriormente en las onduladoras a simple cara existentes. «Claro que estamos encantados suministrar máquinas nuevas —confirma Müller— pero también estamos plenamente comprometidos a ayudar a nuestros clientes a maximizar el rendimiento de su inversión.» Por eso ofrecemos servicio y asistencia, como piezas y consumibles de calidad, además de actualizaciones o reconstrucciones completas.
«Naturalmente, seguiremos desarrollando nuestras máquinas, aumentando la automatización, facilitando su funcionamiento y digitalizando el flujo de trabajo. Pero, sean cuales sean los cambios que introduzcamos, la calidad, la productividad y la fiabilidad no son negociables», concluye Daniel Müller.






