Energiapura, empresa pionera en la fabricación de mascarillas protectoras reutilizables y personalizadas que también son accesorios de moda

De la ropa deportiva funcional a la lucha contra la propagación del coronavirus: Energiapura, fabricante italiano de ropa y accesorios para competiciones de esquí y snowboard, ha aplicado sus conocimientos y tecnología a concebir y desarrollar, en muy poco tiempo, una mascarilla protectora que cumple con los requisitos de los dispositivos médicos de Clase I.
Tras una extensa investigación, el fabricante italiano de ropa deportiva funcional comenzó a producir mascarillas en respuesta a la crisis de la COVID-19.

Redacción Alabrent

El dispositivo facial EP PA 2020 (Energiapura Pure Air), optimizado para el filtrado del aire y la transpiración, proporciona muchas horas de protección y puede ser reutilizado. Pero Energiapura ha ido más allá al ofrecer la personalización del diseño de las mascarillas gracias a la impresión por sublimación. “El uso de colores atrevidos siempre ha distinguido a la marca Energiapura, y no queríamos abandonarlo, ni siquiera en medio de la crisis”, explica Alberto Olivetto, fundador y director general de Energiapura. “La impresión por sublimación nos permite mostrar una cara más amable de la COVID-19. Nuestro mensaje es añadir color y un poco de optimismo, precisamente en estos tiempos difíciles”.

La mascarilla EP PA 2020 cumple con la normativa 93/42 EEC de Dispositivos Médicos - Clase I lavables, y con los requisitos básicos de la UNI EN 14683:2019. Tras haber reorientado el proceso de fabricación, Energiapura está ahora incrementando sus niveles de producción para satisfacer la creciente demanda procedente de hospitales, farmacias, laboratorios químicos, empresas e incluso consumidores.

Una marca ganadora

En su sede de Tezze sul Brenta (provincia de Vicenza), Energiapura emplea a 25 personas. Otros 80 empleados trabajan en Túnez, donde se gestiona parte de la producción.

La historia de Energiapura comenzó en 1990, cuando Alberto Olivetto estableció su negocio en el corazón del distrito textil del Véneto, en la unión de las provincias de Vicenza, Treviso y Montebelluna. Centrándose desde el principio en la investigación y la innovación, la empresa se enfocó en el nicho de mercado de la ropa deportiva funcional. En sus inicios como subcontratista, pasó del ciclismo al esquí de fondo, y se estableció como fabricante y exportador directo de la marca noruega Swix en Europa, EE. UU. y Japón.

En 1994, la empresa registró la marca comercial Energiapura, un paso fundamental que marcó el inicio de la producción de ropa deportiva con su propio nombre. Las escuelas y clubes de esquí alpino y de fondo se convirtieron en su principal grupo objetivo. “Habíamos elegido claramente el camino más difícil para abordar este mercado. Pero de nuevo, sabíamos que teníamos algo más que ofrecer que la competencia”, dice Olivetto. “Gracias a nuestro amplio uso del color, pudimos ofrecer artículos a medida para cada situación específica, un valor añadido que nos ayudó a captar la atención de nuestros clientes”.

El color y la personalización gracias a la impresión por sublimación y al uso de la tecnología de Mimaki, siempre han estado en el centro del proceso de fabricación de Energiapura. “Respaldado por años de investigación, desarrollo y pruebas, fue nuestro uso experto de la sublimación lo que nos permitió marcar la diferencia. Rompiendo con la tradición monocromática, añadimos color al mundo alpino, dominado por el blanco; esta simple idea ha abierto increíbles posibilidades”. Combinando esto con la investigación en tejidos de alto rendimiento, Energiapura también ganó rápidamente terreno a nivel internacional. La empresa es uno de los principales proveedores de Europa, Rusia, Japón y EE. UU., y se enorgullece de colaborar con campeones de esquí de todo el mundo: Marcel Hirscher (Austria), Tina Maze (Eslovenia), desde su debut hasta que se retiró, Peter Fill (Italia), Henrik Kristoffersen (Noruega), Ilka Štuhec (Eslovenia) y Alice Robinson (Nueva Zelanda), por nombrar solo algunos. “En nuestro campo, dicen que 'Energiapura trae buena suerte'. De hecho, todos los que empiezan a llevar nuestra marca, empiezan a ganar. Pero no es realmente una cuestión de suerte. Sino que todo es gracias a las características técnicas y al rendimiento de nuestros tejidos”.

La impresión por sublimación marca la diferencia

Cada una de las fases de producción de Energiapura recibe una atención minuciosa, desde el diseño, la preparación y el tratamiento del tejido (parcialmente subcontratado a socios externos), hasta la impresión y el embalaje. “En el corazón de todo esto está la impresión por sublimación. Nos ofrece una libertad creativa prácticamente ilimitada con la que podemos ofrecer diseños verdaderamente únicos a nuestros clientes”. En este viaje, el encuentro con Mimaki hace alrededor de 12 años y la instalación de las impresoras de sublimación rotativas, actualmente cuatro máquinas, incluyendo una JV5 y dos JV300, ha supuesto otro salto de calidad. “Gracias a Mimaki, hemos mejorado continuamente nuestra calidad y ampliado nuestra gama de aplicaciones. En este punto, incluso personalizamos nuestros accesorios, incluyendo las espinilleras y los protectores de brazos. Fuimos los primeros en ofrecer espinilleras de colores, y los protectores de brazos para las competiciones de esquí son en realidad invento nuestro”.

Pero Energiapura va más allá. La empresa sigue experimentando con métodos de transferencia de color, centrándose especialmente en la gestión de las cantidades de tinta depositadas en el papel de transferencia. “Trabajamos principalmente con materiales compuestos de dos o tres capas de tejido. Uno de los factores más importantes a tener en cuenta es el flujo de aire, y realizamos muchas pruebas internas sobre ello. La impresión por sublimación ayuda a optimizar el flujo de aire, dando al tejido (y por lo tanto a la prenda de vestir) las características técnicas y aerodinámicas ideales para el uso previsto”, explica Olivetto. “Hemos logrado crear 'fórmulas ganadoras', jugando con los pigmentos utilizados y su impacto en el rendimiento aerodinámico de los tejidos”.

Pure Air, la mascarilla de Energiapura

Así es como Energiapura llegó a crear la EP PA 2020, una eficaz mascarilla protectora basada en un concepto funcional. “Todo comenzó con la necesidad de proteger a nuestro propio personal del coronavirus. Siguiendo nuestro modus operandi habitual, lanzamos una fase de estudio en nuestros laboratorios para identificar las tres propiedades principales que debían tener nuestros dispositivos: protección, transpirabilidad y reutilización”. La EP PA 2020 está compuesta por tres capas de tejido: la primera, la capa exterior, es poliéster tratado con DWR, la segunda es poliéster TNT, que tiene una función filtrante, y la tercera, la que está en contacto con la cara, es poliéster que contiene fibras especiales, como el coolmax y el carbono. De esta manera, la mascarilla no solo garantiza la protección necesaria, sino que, al ser transpirable, puede ser usada durante muchas horas mientras se trabaja. Y puede reutilizarse tras un lavado normal y planchado con vapor, que también la esteriliza”.

Más allá de la crisis actual, el proyecto de Energiapura también mira hacia el futuro. “Queríamos desvincular nuestras mascarillas de la imagen de un hospital. ¿Cómo? A través de la personalización, decorándolas con la marca de la empresa y los diseños proporcionados por los clientes”. Aquí es donde entra en juego la impresora de gran formato Mimaki JV300. Altamente productiva y optimizada para cambios rápidos de trabajo, asegura las entregas en un corto plazo en tiempos de creciente demanda.

“La innovación es parte de nuestro ADN. La EP PA 2000 es fruto de numerosas investigaciones llevadas a cabo en nuestros laboratorios. Es más que una 'simple mascarilla', es un dispositivo de protección facial completo. Al concebir este proyecto, pensamos mucho en el futuro porque creemos que el mundo postcoronavirus será diferente e implicará nuevas formas de socialización. La protección facial jugará un papel fundamental en los meses venideros, así que queríamos crear un artículo que fuera realmente divertido de llevar, con un toque personal y un poco de alegría. Como un accesorio de moda”.

“Por último, pero no por ello menos importante, otro requisito principal era que la mascarilla fuera reutilizable para evitar los problemas de desecho y trabajar hacia una cultura de cero residuos para el beneficio de nuestro medio ambiente”, concluye Olivetto.

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