Redacción Alabrent
¿Por qué es tan importante el PPWR para el sector?
El PPWR es importante porque supone un cambio fundamental: pasar de un modelo lineal de producción y consumo de envases a un enfoque basado en la economía circular. Hace mayor hincapié en diseñar los envases para su reutilización, reciclado y recuperación de materiales, al tiempo que busca eliminar sustancias nocivas como las PFAS y los metales pesados.
El reglamento introduce un marco integral que abarca la reciclabilidad, el etiquetado y el abastecimiento de materias primas, con obligaciones armonizadas para todos los Estados miembros de la UE que sustituyen a las normas nacionales fragmentadas. También establece objetivos ambiciosos de reducción de residuos: reducir los residuos de envases per cápita un 5 % para 2030, un 10 % para 2035 y un 15 % para 2040, con respecto a los niveles de 2018.
Es un cambio de gran envergadura que está generando mucha presión para que las empresas se adapten rápidamente. ¿Cuáles considera que son los mayores retos para las empresas que intentan cumplir el PPWR?
Uno de los mayores retos es el ambicioso calendario, con requisitos clave que comienzan a aplicarse el 12 de agosto de 2026. Las empresas deben adaptar rápidamente sus carteras de soluciones de envasado, sus cadenas de suministro y sus procesos de cumplimiento normativo, sin dejar de satisfacer las expectativas en cuanto a prestaciones y funcionalidad.
El artículo 5 plantea un reto especial porque restringe las sustancias preocupantes, incluidas las PFAS y los metales pesados. Esto implica sustituir materiales de altas prestaciones utilizados desde hace tiempo por alternativas más seguras y acelerar la innovación en la ciencia de los materiales, de modo que las nuevas soluciones puedan cumplir tanto los requisitos de sostenibilidad como los funcionales.
Profundicemos en el artículo 5. ¿Qué exige exactamente y qué implicaciones tiene para los fabricantes de envases?
El artículo 5 se centra en las sustancias preocupantes presentes en los envases, especialmente las PFAS y los metales pesados. A partir de agosto de 2026, establece límites específicos de PFAS para los envases destinados a entrar en contacto con alimentos que se comercialicen en el mercado de la UE: 25 partes por mil millones para cada PFAS considerada individualmente, 250 partes por mil millones para la suma de las PFAS y 50 partes por millón, incluidas las PFAS poliméricas. Estos umbrales tienen como objetivo reducir los riesgos medioambientales y para la salud asociados a las PFAS y obligarán al sector a abandonar las soluciones tradicionales basadas en estas sustancias.
Además, el artículo 5 limita la concentración combinada de plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente a un máximo de 100 miligramos por kilogramo. Para los fabricantes de envases, esto genera una necesidad inmediata de desarrollar y validar materiales alternativos. Pero también representa una oportunidad para innovar, logrando una mayor compatibilidad entre funcionalidad, seguridad y reciclabilidad.
Sin duda, estos cambios van a transformar profundamente el sector. ¿Cómo se ha preparado ACTEGA? ¿Cómo está ayudando a sus clientes a afrontar los retos y aprovechar las oportunidades que plantea el artículo 5?
ACTEGA comenzó a prepararse con antelación, adoptando un enfoque proactivo centrado en la innovación, la colaboración y la sostenibilidad. Nuestros recubrimientos barrera ya están formulados sin PFAS añadidas intencionadamente, lo que ayuda a nuestros clientes a avanzar hacia el cumplimiento del artículo 5. También damos gran importancia a mejorar la reciclabilidad de las soluciones de envasado. Además, hemos realizado importantes inversiones en nuestras capacidades analíticas internas, aunque los análisis de PFAS deben realizarse en laboratorios externos.
Igualmente importante es nuestra estrecha colaboración con los clientes para desarrollar soluciones adaptadas a sus aplicaciones. Esto incluye apoyar la transición del cartón laminado con polietileno (PE) a los recubrimientos de base acuosa, manteniendo las prestaciones de barrera necesarias y mejorando la reciclabilidad y la circularidad.
Parece que ACTEGA está claramente centrada en ser un socio en esta transición, más allá de su papel como proveedor. Aparte del cumplimiento normativo, ¿cree que el PPWR está impulsando la innovación en el sector?
Sí, sin duda. El PPWR es un claro catalizador de la innovación porque anima al sector a replantearse tanto los materiales como los procesos de producción.
Una de las líneas de investigación se centra en los recubrimientos íntegramente de origen biológico, con el objetivo de desarrollar soluciones comercialmente viables, responsables con el medio ambiente y diseñadas para minimizar su impacto en los hábitats naturales. En términos más generales, el reglamento está acelerando la transición de todo el sector hacia envases más seguros y sostenibles.
Ahora que hemos analizado el marco normativo, hablemos de una de las soluciones clave que ayudan a las empresas a afrontar estos retos: los recubrimientos barrera. ¿Puede explicarnos qué funcionalidades ofrecen los recubrimientos barrera de ACTEGA y cómo se alinean con los objetivos de sostenibilidad del sector?
Los recubrimientos barrera de ACTEGA están diseñados para mejorar la funcionalidad de los envases y preservar, al mismo tiempo, la reciclabilidad del sustrato sobre el que se aplican. Protegen frente a los agentes externos sin comprometer el proceso de reciclado, y nuestros recubrimientos de base acuosa ACTGreen® Barrier Coatings están formulados sin PFAS añadidas intencionadamente.
Están diseñados para sustituir el cartón laminado con PE, ofreciendo prestaciones comparables, y permiten alcanzar porcentajes de contenido reciclable superiores al 95 %. En definitiva, el objetivo es ayudar a nuestros clientes a cumplir el PPWR y, al mismo tiempo, situarlos a la vanguardia de la innovación en envases sostenibles.






